Barranco de Ruiz – San Agustín

Detalles

DificultadMedia
Duración4:30 horas
CircularNo
Distancia9,80 km
Desnivel ac.1.130,00 mts
El Barranco de Ruiz abarca un total de 95’6 hectáreas y sirve como límite fronterizo a los municipios de San Juan de la Rambla y de Los Realejos. En 1994 fue declarado Sitio de Interés Científico, por la Ley de Espacios Naturales de Canarias.

En este espacio, predomina el valor científico y conservacionista de sus elementos naturales y de la variada vegetación de carácter relíctico, como algunas zonas de laurisilva y bosque termófilo, así como las comunidades rupícolas que aún permanecen en él.

Con este itinerario pretendemos conectar este espacio emblemático de la naturaleza realejera con el mundo rural del núcleo de Icod el Alto, el casco histórico del Realejo Bajo y con uno de los centros neurálgicos del municipio, perfectamente comunicado, como es San Agustín, punto de finalización de esta ruta y donde el visitante podrá encontrar diversos espacios culturales, de ocio y esparcimiento, una zona comercial abierta y gran cantidad de cafeterías, bares y restaurantes.

Además, en San Agustín se ubica el Santuario de Nuestra Señora del Carmen, Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Los Realejos y Patrona del Valle de La Orotava, que es un lugar habitual de la peregrinación mariana.

Mapa de la ruta

Apuntes de interés

Apuntes sobre flora y fauna

 
Para el buen observador, el Barranco de Ruiz puede ofrecer todas las aves rapaces que nidifican en Tenerife, a excepción del águila pescadora o guincho. Tanto las diurnas (ratonero común, gavilán común, cernícalo vulgar y halcón de Berbería), como las nocturnas (lechuza común y búho chico).

La existencia y fusión de varios pisos de vegetación, sobre todo cuando hablamos de formaciones de laurisilva y matorral termófilo, hace que una depresión natural como ésta, constituya un reducto para varias especies de caracoles terrestres endémicas de Tenerife.Si recorremos el barranco cuando florecen bicácaros y crestas de gallo, dos plantas exclusivas de Canarias, podríamos tener oportunidad de ver cómo pequeños pájaros, entre otros, mosquiteros y herrerillos canarios, realizan visitas a sus flores en busca del nutriente néctar. Estamos ante una relación mutualista: las aves obtienen alimento y a cambio transportan, adheridos a las plumas de sus cabezas, granos de polen hasta los pistilos de otras flores en los aledaños.

La presencia de las dos grandes palomas endémicas de Canarias, la turqué y la rabiche, parece cada vez más habitual en el barranco, sobre todo si la comparamos con la de algunas décadas atrás. Sólo hace falta poner un poco de atención para poder oír sus potentes aleteos o ver a una y otra especie en vuelo.

Además de la formación de monteverde, donde se pueden observar árboles tan relevantes como el delfino y el til, hay también un buen número de plantas, incluidas en otros pisos de vegetación o zonas de transición, que llaman mucho la atención por su rareza en esta parte de la isla. Podemos hallar, entre otras, al arbusto Osyris quadripartita y a una bonita siempreviva (Limonium arborescens).

Indicaciones de ruta

  • Muy cerca del lugar de partida, se encontraban las tierras que, en 1520, dio María Abarca a Francisco de Ruiz, quien poco después construyó la primitiva ermita dedicada a San Pedro Apóstol, desaparecida en 1594 por una crecida del barranco.

    El espacio natural recibe por tanto su nombre, del poseedor de las tierras. Este personaje que fue conocido como Francisco de Ruiz el viejo, para distinguirlo de su hijo Francisco de Ruiz el mozo, estuvo casado con Catalina Luis, con la que tuvo seis hijos.
  • Comenzamos esta ruta subiendo  por una escalinata de piedra,  de reciente construcción, en el lado Oeste del Área Recreativa, que nos conduce hasta un tramo de pista de servicio de una finca privada.

    Esta zona tiene una vegetación arbustiva, compuesta por cardones aislados, tabaibas, tasaigos, cornicales, tarajales, guaydiles, vinagreras, inciensos, verodes, bejeques, tajinastes blancos, granadillos, magarzas, matorriscos, jaguarzos, lenguas de pájaro y jazmines, además de acebuches y sabinas, que ya dejamos atrás y que están plantadas en el área recreativa.Al conectar con la antigua pista   seguimos  en sentido ascendente, dejando a la derecha a la derecha la escalera que da a un antiguo molino.
  • Seguimos avanzando por tramos algo más empinados y  pedregosos, pasando junto  a una cueva-corral, ubicada en la base de un gran risco vertical.
  • Pasados estos tramos de mayor dificultad llegamos a  un camino  bastante más cómodo, con piso empedrado y tramos escalonados, que nos lleva hasta la placita de Pedro Domínguez, donde se levanta la Capilla de Cruz de Los Rodríguez. 

    Esta placita nos ofrece  unas vistas generales del Barranco de Ruiz y es un punto inmejorable para la observación de las aves rapaces, así como del apilamiento de las coladas de traquibasaltos y fonolitas, con bandas de tobas (toscas) y almagres intercaladas, que se encuentran en la zona.
  • Continuamos subiendo, por la Calle  Orilla de La Vera, hasta que nos  encontramos con el cruce de la carretera de la Vera Baja. Caminamos unos metros por esta carretera, en sentido ascendente, hasta el camino empedrado que se abre a la izquierda y que nos llevará de nuevo al barranco.

    En este sector vamos viendo una transición de vegetación, que va pasando de piso basal a fayal-brezal, asociada con granadillos, donde se mezclan otras especies como chahorras, salvias, verodes, cardos, torviscas y cerrajas.
  • Cruzando el cauce del barranco y entrando en el  municipio de Los Realejos, llegamos a una zona bastante húmeda, por la que ascendemos, a través de un área de gran interés botánico, compuesta por vegetación y especies de monteverde, con sectores de zarzales y saucedas, que dan paso a un bosque de laurisilva rico en especies arbóreas y arbustivas, propias de este tipo de bosques, de entre las que destacamos: palo blanco, madroño, viñátigo, mocán, laurel, barbuzano, follao, malfurada, gibalbera, cresta de gallo, morgallana, estrelladera, mato blanco, alhelí montuno y otras foráneas como higuera, castañero, hediondo, chícharo, etc.

    Este barranco recibió en determinadas zonas el nombre de Barranco Hondo.
  • Antes de adentrarnos en la espesura del bosque,  no podemos pasar de largo dos grandes madroños, centenarios, catalogados y conocidos como los Madroños de La Fajana, entrando por una vereda estrecha a la izquierda, a unos cientos de metros, una vez se deja atrás el cauce del barranco, en un punto muy próximo a la casa y al tanque de agua del medianero, que ha quedado a la derecha.

    El topónimo de “La Fajana”, también localizado en otras zonas del municipio, y en general de Canarias, hace referencia a terrenos llanos, al pie de laderas o escarpes, formados por sedimentos de las partes altas de dichas laderas.
  • Continuamos por una zona sombría y  húmeda, donde un castaño de dimensiones considerables, a cuyo pie se encuentra una gran roca en forma de mesa de piedra, invita al caminante a hacer un alto en el camino.
  •  Al reanudar la marcha, podremos observar la cruz de la Fajana, un tipo de cruz que se colocaba en lugares de  difícil tránsito, producto de la propia   religiosidad popular y como un signo  de sacralización de los lugares de difícil acceso.
  • Más arriba cruzamos el cauce de un barranco llamado de Castro en esa zona, y pasamos bajo un salto de agua, que será más abundante en los meses de invierno. Continuamos por el último tramo del camino, que nos conduce hacia la salida del barranco, flanqueados por bandas de tosca y almagre, que discurren por zonas mixtas de pino californiano y canario, con algunos codesos, saucedas y otros elementos de monteverde.
  • Llegamos a la carretera, desde una rampa empedrada con preciosas vistas al Teide y tras girar a la derecha, hacienda de la Pared, la Cruz de La Pared y el viejo camino que nos lleva a los antiguos Lavaderos del Barranco de Castro, que también pueden ser visitados.

    Se trata de unos interesantes lavaderos de uso comunal, adonde acudían las vecinas y moradoras cercanas a realizar estas tareas, aprovechando el remanente de agua del caidero cercano.

    Las numerosas cruces que aparecen en el camino que lleva a los lavaderos constituyen otro signo de la religiosidad popular y una prueba evidente del difícil tránsito del Camino Real por esta zona del barranco.

    La Casona de La Pared perteneció a la familia Castro, por las tierras que obtuvieron a raíz de la conquista de la isla. Fue en estas tierras, donde según el ilustre polígrafo realejero D. José Antonio de Viera y Clavijo, en su obra “Historia de Canarias”, se plantaron las primeras papas en Canarias, en 1622, traídas de América.
  • Subimos hasta el siguiente cruce para tomar, a continuación, la Calle Real a la izquierda. A la derecha dejamos la La Calle Real, que se corresponde con el antiguo Camino Real que comunicaba la zona, nos acerca hasta el Hotel Rural Casablanca (un complejo surgido de la restauración de una antigua casona canaria del siglo XVIII), al campo de fútbol y al cementerio de Icod el Alto.

    El tránsito por este Camino Real nos invita a conocer la distribución poblacional de Icod el Alto, que se dividía en zonas llamadas cuarteles. Se comienzan a citar en la documentación del siglo XVIII y es en el siglo XX donde se llegan a contabilizar hasta siete cuarteles, que permanecen en la actualidad. Con esta denominación se definían segmentos del núcleo poblacional, algunos de ellos agrupados por caminos, caseríos o franjas de terrenos.

    En el costado sur de la iglesia de Nuestra Señora del Buen Viaje, que encontraremos al final de este camino, están colocadas las siete banderas (y una octava que corresponde al pueblo) que identifican a cada cuartel, gracias a un proyecto desarrollado por la comunidad escolar de la zona.
  • Siguiendo su trazado nos encontramos, a la derecha de la calle, con el Centro de Educación Obligatoria La Pared, que en los años 80 del pasado siglo, fue el germen del proyecto cultural Los Alzados. Una interesante iniciativa tradicional de la zona, que persiguió la recuperación de la música y de la vida . En el interior de las dependencias escolares se encuentra el museo Los Alzados.

    Este colectivo obtuvo el Premio Canarias de Cultura Popular, en el año 2012.
  • Calle adentro caminaremos varios cientos de metros, dejando a la izquierda la Plaza del Poeta Antonio Reyes, hasta llegar a la iglesia de este núcleo poblacional, donde se venera a Nuestra Señora del Buen Viaje. Este recinto sacro aparece documentado desde el siglo XVI, bajo la dependencia de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción del Realejo Bajo. No es hasta 1930 cuando obtiene el rango parroquial.

    Se trata de una modesta construcción, muy transformada a nivel de fachada, que conserva en su interior interesantes muestras de arte canario. Podemos destacar a la imagen titular de vestir y portando sus atributos iconográficos, las tallas de San Antonio de Padua y San José, así como los lienzos de la Virgen del Carmen, la Virgen del Rosario, Santa Margarita, El Calvario y El Nazareno.

    Al otro lado de la carretera se erige la escultura Homenaje a los Cochineros, una obra en bronce, de Vicente Francisco García Palmero (2008), inspirada en el antiguo oficio de los cochineros de Icod el Alto.

    Una parada para refrescarse o para disfrutar de la zona comercial abierta de Icod el Alto, aquí siempre es recomendable.

    En este punto, justo antes de llegar a la iglesia y de forma opcional, podemos desviarnos a la derecha, por la Carretera General TF-342, y visitar dos molinos de gofio en pleno funcionamiento, después de caminar unos cientos de metros por la carretera general, el Molino de gofio Mesa y el Molino de gofio El Carmen.
  • Si seguimos por el trazado propuesto, debemos entrar en la plaza de la iglesia y cruzarla hasta alcanzar una escalinata que nos lleva, por una calle muy empinada y que formaba parte del tramo del antiguo Camino Real, hasta el siguiente cruce. Girando a la derecha continuamos hasta el final de la Calle Calvario, donde junto a la Placita del Calvario, nace una rampa de cemento que conecta con un camino de tierra que veremos a la derecha.

    En este punto, existía en el pasado una antigua capilla de Cruz, transformada a partir de 1930 y convertida en el actual Calvario parroquial. Hasta este lugar, cada último domingo del mes de agosto, es trasladada la imagen de Nuestra Señora del Buen Viaje en procesión.
  • Avanzando por este camino, nos encontramos con la antigua fuente y los Lavaderos del Dornajo, nombre que se debe al propio del barranco donde se ubican. Dicha pista termina justo en la Carretera General de Icod el Alto TF–342, a la altura de la subida al Caserío El Lance.

    La Fuente del Dornajo es citada, desde el siglo XVI, como perteneciente a las tierras del conquistador Jorge Grimón. Hasta ese punto acudían mujeres y hombres de la zona a recoger el agua para el uso cotidiano.

    A pocos metros y al pie de un enorme barbuzano, se encuentra el nacimiento de la Madre del Agua.

    Este barranco ha recibido el nombre del Barranco del Agua, Barranco de Jorge Grimón, Barranco del Dornajo, Barranco Hondo y en su tramo de costa, Barranco de la Torre.
  • Doblamos a la izquierda por la zona peatonal, al borde de la carretera, en dirección al Mirador de El Lance, donde podemos contemplar unas impresionantes vistas del Valle de la Orotava y parte de la costa norte de la Isla.

    Es digna de admirar en este punto, la escultura monumental del Mencey Bentor, obra en bronce, de Carmen Luis León (1996), ubicada en el lugar desde el que, según cuenta la leyenda, se despeñó el mencey, como consecuencia de los últimos hechos acaecidos antes de la conquista de la isla.

    El valle que se observa desde este punto se formó tras el derrumbe y deslizamiento súbito de todos los materiales volcánicos que lo rellenaban. Bajo este mirador se encuentran coladas de fonolitas que forman potentes acantilados, que pueden alcanzar más de 80 metros de altura.

    En el Caserío El Lance existía la costumbre de tocar el bucio (caracola marina que se utiliza en continuación de los usos aborígenes, en las fiestas populares canarias), cada vez que se conocía que una mujer soltera quedaba embarazada.
  • Continuamos por el borde de la carretera, por la pasarela peatonal, dejando a la derecha una rampa de cemento que conduce al Camino del Risco (o de la Baranda). Sobre este tramo se encuentra la conocida Cruz de la Baranda, al borde del desaparecido Camino Real. Esta Cruz no se ve de la carretera.
  • Más adelante encontraremos,  debidamente señalizado, a la izquierda, el Camino Real de las Vueltas de Icod el Alto, un camino que comunica Icod el Alto con el Realejo Bajo y que fue recuperado tras ser declarada toda el área espacio natural protegido. Aunque no se aprecia desde la carretera, a la derecha de este punto se encuentra el naciente de la Fuentita.

    Esta zona se encuentra sobre depósitos de ladera, de origen sedimentario, con formaciones de fayal-brezal degradado y algunos elementos de monteverde, como el laurel y el barbuzano.

    El Camino de las Vueltas es un antiguo camino, de la época aborigen, que unía el menceyato de Icode con el de Taoro. Fue la única vía de comunicación entre Icod el Alto y Los Realejos hasta bien entrado el siglo XX. Su continuo tránsito dio lugar a numerosas leyendas de brujas y luces, que en las madrugadas, aparecían en las vueltas del camino.

    Aquellas leyendas y cuentos de camino dieron lugar a noticias, como la dada a conocer en el rotativo La Opinión, en 1905. En ella se decía: “En el camino conocido por Las Vueltas de Tigaiga, jurisdicción de Los Realejos, existe un zarzal que es la admiración de todos los viajeros; obsérvase que de dicho zarzal salen voces muy parecidas a las de un fonógrafo, por cuyo raro fenómeno ha sido bautizado con el nombre de El Zarzal Fonógrafo. También llama mucho la atención el que, por el día, no se oiga ruido alguno, sino desde que empieza la noche, hasta su terminación.”                                                                                               
  • Bajamos por este camino empedrado, dejando atrás un primer cruce que da al Camino de La Cantera, junto a una edificación en ruinas a la izquierda, conocida por los vecinos de la zona como la casa de Mauina, donde nos encontramos con la Piedra de Juan Pérez. Esta piedra, citada desde mediados del siglo XVI, fue parada y descanso de las bodas y entierros que bajaban hacia la parroquia del Realejo Bajo. Fue un hito en el camino y su peculiar forma permitía ese tipo de descanso.

    El personaje de Juan Pérez forma parte del imaginario de las leyendas realejeras. A él se le atribuye también una, en la que de noche, cuando subía por Las Vueltas, a la altura de un enorme moral que aún permanece en el borde del camino, escuchaba unas voces que procedían de sus ramas. Preguntó insistentemente para saber quién estaba allí, y por qué estaban cogiendo las moras de noche, pero nadie le respondió. A la noche siguiente, pasando por el mismo moral, volvió a escuchar las mismas voces… Se trataba de voces de brujas que pasaban las noches comiendo moras.

    Más abajo de la Piedra de Juan Pérez, se encuentra el estanque del Zapatero y la casa de La Punta, hoy muy transformada. Esta casa hizo de venta y panadería, además de parada y fonda para los caminantes. Muy cerca de este lugar se encontraba una cantera de cantos basálticos, de la que salieron numerosos adoquines, que servirían para pavimentar un gran número de calles y plazas de Tenerife.
  • Más abajo llegamos a otro cruce,una vez pasada una casa terrera vallada, donde tomamos el camino de la izquierda.

    Si se prefiere, se puede continuar a la derecha en dirección a Los Pinitos, un pequeño bosquete de pinar mixto y cupresos.
  •  Al final de la bajada, el camino se convierte en calle y llegamos al cruce con la Cruz del Aserradero.

    Pero antes de llegar a este punto, y donde hoy se levanta un bloque de pisos, se encontraba la venta de María la Chacona, hito fundamental en el Camino de Las Vueltas, por las múltiples y variopintas historias allí acontecidas. De entre todas ellas, se cuenta que doña María, en los tiempos de las prohibiciones relacionadas con la leña del monte y la pinocha, tenía una señal para anunciar a los vecinos que la Guardia Civil estaba en su casa. Para ello colocaba una sábana blanca sobre unas piedras, de modo que todos aquellos que bajaban cargados de leña del monte, tenían que bajar por otro lugar para que las autoridades no se la requisaran.

    El Aserradero recibe el nombre de un antiguo lugar para el tratamiento de la madera, que se ubicaba en este punto. Una piedra con unas iniciales atestiguan el sitio. Desde aquí podemos optar, por continuar por el itinerario recomendado, siguiendo por la Calle Barroso, o adentrarnos en las calles de Tigaiga.

    La visita opcional al barrio de Tigaiga, te invita a conocer alguna de sus antiguas viviendas, como la Casa de La Era o La Cantera, sus capillas y la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, fundada en 1617, junto a la que fue hacienda de La Fuente. A escasos metros de la ermita, se encuentran los antiguos Lavaderos de Tigaiga, declarados de utilidad pública, en 1701.

    Caminar por las calles de Tigaiga es encontrarte con algunos ejemplos muy interesantes de arquitectura popular, como los chorros de agua colocados durante el siglo XX, para abastecer a la población, las capillas de cruz o los viejos caminos empedrados. Muy cerca de donde se ubicaba la antigua cantera, que suministró piedra durante muchos años a un gran número de templos de Tenerife, podemos contemplar dos ejemplares de dragos de interesante porte y espíritu silvestre.

    En Tigaiga se desarrollan tres fiestas a lo largo del año: el Belén Viviente, con más de cuarenta años de antigüedad, que discurre por todo el trazado urbano y en el que participan numerosos vecinos, la romería de San Antonio Abad, a mitad del mes de enero y las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Concepción, el primer domingo de septiembre.

    De sus haciendas cabe destacar La Coronela, de la que se conocen historias y cuentos de ruidos y lamentos que, durante la madrugada, se escuchaban en sus salones y corredores. Esta emblemática construcción se encuentra muy cerca del Aserradero y al borde del camino que va al Lomito Vaso, llamado también Camino Nuevo.

    Su trazado se cruza, a mano izquierda, con la Calle La Paz, famosa por los tradicionales pasteles de hojaldre que se elaboran en la Pastelería Paula, desde 1889.
  • Continuamos por la Calle Barroso, dejando a la izquierda el cruce con la Calle Tigotán, y unos metros más adelante nos encontramos con la capilla de la Cruz de Barroso, conocida también como capilla de la Hoya. Se trata de una construcción reciente que viene a sustituir una antigua capilla levantada a mediados del siglo XX como otra manifestación de la devoción popular de los vecinos de la zona.

    Para los amantes del descanso y la naturaleza, apenas a unos metros, girando a la izquierda por la Calle Los Quintos, se encuentra el idílico complejo de turismo rural Finca El Quinto.

  • Seguimos caminando hacia el Este, para enlazar con la Calle Los Príncipes, una calle que nos adentra en el Realejo Bajo, cuyo casco histórico fue declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto Histórico, en 2005. Este es el núcleo de mayor importancia artística de Los Realejos, pues conserva casi el 70 % de todo su conjunto.

    En frente del Parque de la Parra pasamos junto la Hacienda de Los Príncipes, propiedad que fue del Adelantado mayor de Canarias, y titulada así por pertenecer, por vínculos hereditarios, a la sobrina del cuarto Adelantado, Doña Porcia Magdalena Fernández de Lugo, mujer de Don Antonio Luis de Leyva, tercer Príncipe de Asculi y Marqués de Atela. Esta hacienda contó con el primer ingenio azucarero de Tenerife, así como con molinos (aún en pie, a los que se llega subiendo por la calle de Los Molinos), lagares y estanques. En el año 2009 fue declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, si bien en 2013 se amplía su delimitación, al objeto de incluir en la protección, la totalidad de los elementos del antiguo sistema hidráulico que aún conserva.

    A continuación de la Hacienda de Los Príncipes se encuentra la ermita de San Sebastián, que se corresponde con la tipología de ermita propia de la arquitectura canaria. Fue levantada por los vecinos hacia 1736 y en su interior, un sencillo retablo, acoge la imagen del titular, vinculada a algún discípulo de José Luján Pérez.

    En frente de la ermita se ubica la Casa de La Parra o de Los Lagares, una edificación que originariamente pertenecía a la Hacienda de Los Príncipes y que hoy en día forma parte de la infraestructura cultural del municipio.
  • Seguimos el recorrido por la Calle Guillermo Camacho y Pérez Galdós, hasta encontrarnos, a pocos metros, la iglesia matriz de Nuestra Señora de la Concepción, centro de este núcleo poblacional y de la que parten diversas calles que vienen definidas por sus acusadas pendientes, permitiéndonos contemplar todo su desarrollo y su repertorio arquitectónico. En ellas se elevan viviendas de los siglos XVII-XX, generalmente de dos plantas.

    Junto a la iglesia se encuentra la escalinata de piedra más antigua de la isla (1570) que da a la Plaza de Domínguez Afonso, lugar donde se elevan los Dragos Gemelos del Realejo Bajo.

    Una referencia importante de la zona es el Hotel Rural Bentor, un perfecto ejemplo de como el turismo rural ha permitido la rehabilitación de casonas de interés histórico.

    Además, entre las edificaciones más conocidas y significativas cabe destacar la Casa Parroquial, del siglo XVII con aportes de los siglos XVIII y XIX. Se construyó en la actual calle de El Cantillo de Abajo y cuenta con un hermoso balcón de fachada y una vigorosa galería que se apoya sobre pies derechos de tea.
  • Llegados al cruce entre la calle Cantillo de Abajo y la calle La Alhóndiga, continuamos por esta última en línea recta, dejando a la derecha la antigua sede de la Sociedad Musical Filarmónica de Los Realejos (la banda de música más antigua de Canarias), para observar diversos ejemplos de arquitectura ecléctica, hasta llegar a la Plaza del Santuario de Nuestra Señora del Carmen, situada en el núcleo de San Agustín, lugar donde se ubicaron dos de las tres fundaciones conventuales que llegó a albergar el municipio.

    En el año 2008, este Santuario, su plaza y los bienes inmuebles vinculados a la misma, fueron declarados Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.

    Con motivo de la celebración del 50 aniversario de la bendición y apertura al culto del templo de la Virgen del Carmen, que tuvo lugar el 25 de julio de 2015, éste se convierte en el segundo Santuario de la isla de Tenerife, junto con el Real Santuario del Cristo de La Laguna.

    Justo frente a la plaza, en la Calle San Agustín, existe la posibilidad de volver a degustar los exquisitos pasteles tradicionales de Los Realejos, en una sede de la Pastelería Abuela Mercedes.
  • El broche final de la ruta será un paseo por estas calles, que invitan al visitante a disfrutar de la zona comercial abierta o de una buena comida, en cualquiera de los restaurantes o tascas cercanas.

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Vídeo de la ruta

Información práctica

Ficha técnicaTransportesRecomendaciones

Detalles

DificultadMedia
Duración4:30 horas
CircularNo
Distancia9,80 km
Subiendo4,19 km (43%)
Bajando5,61 km (57%)
Alt. Max.621,63 mts
Alt. Min.138,09 mts
Desnivel483,54 mts
Desnivel acumulado1.130,00 mts
BUS (http://www.titsa.com):
  • Barranco de Ruiz (Código 4335): Líneas 107, 108, 325 y 363
  • Plaza de San Agustín (Código 4190): Líneas 330, 339, 353, 354, 380, 391 y 546
  • Canarias (Código 4189) (El Puente): Líneas 107, 108, 330, 339, 353, 354, 363, 380, 391 y 546
TAXI:
  • Servitaxi Realejos: 922 346 045
  • Radio Taxi: 922 346 096
SEA PREVISOR: Cuando organice su excursión no olvide llevar su teléfono móvil con la batería cargada, protector solar, sombrero, ropa y calzado adecuado, así como suficiente agua y comida.
CAMINE ACOMPAÑADO: Consulte previamente las condiciones meteorológicas para asegurarse de que son adecuadas. Informe previamente a sus familiares y amigos de la ruta que va a realizar y transite siempre por caminos señalizados.
EVITE RUIDOS: En silencio podrá descubrir la vida que se abre a su paso.
NO DEJE BASURA: Llévese toda la basura que genere, incluyendo la orgánica y tenga especial cuidado con las colillas. De esta forma contribuirá a mantener la belleza del paisaje y evitará la proliferación de roedores.
RESPETE EL ENTORNO: No recolecte flora, fauna ni objetos del medio, ya que podría contribuir a la pérdida de recursos insustituibles. Respete el modo de vida, intimidad y propiedades de los habitantes del lugar.
SEA PRUDENTE: Transitar por el medio natural conlleva riesgos. Usted camina bajo su responsabilidad.
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