Turismo Ornitológico

El archipiélago canario posee una importante diversidad biológica, con una excepcional presencia de especies endémicas, que ha propiciado que las islas sean merecedoras de un reconocimiento universal.

En Canarias nidifican cerca de un centenar de aves de las que seis tienen el privilegio de ser exclusivas de las islas: el pinzón azul, las palomas rabiche y turqué, la tarabilla canaria, el reyezuelo de Tenerife y el mosquitero canario.

Recientes estudios parecen confirmar que los petirrojos, sobre todo el de Gran Canaria, ostentan también este reconocimiento. Además, el vencejo unicolor, la bisbita caminero y el canario, son endemismos macaronésicos y se reconocen una treintena de subespecies endémicas de Canarias. En cuanto a las aves migratorias el número de especies citadas con certeza es superior a 300.

La rica diversidad de ecosistemas que ofrecen los espacios protegidos canarios, constituyen un atractivo escenario para el desarrollo de actividades en contacto con la naturaleza. Recorrer y visitar la extensa red de senderos que atraviesan estas maravillas de la naturaleza se convierte en una actividad obligada para todo aquel turista o residente que quiera conocer nuestra rica biodiversidad.

El municipio de Los Realejos es uno de los más afortunados de la isla, en cuanto a su riqueza natural, que se pone de manifiesto en el hecho de que casi el 50 % de su suelo está protegido por leyes ambientales.

Por sus condiciones tan particulares, Los Realejos se configura como una de las zonas mejor protegidas de las islas, estando esta conservación amparada por varias figuras legales de protección, a nivel nacional, regional (Ley de Espacios Naturales de Canarias), europeo (Zona de Especial Protección para las Aves) y mundial (Patrimonio Mundial de la Humanidad).

Entre estos espacios sobresale por su biodiversidad, el Paisaje Protegido de los Campeches Tigaiga y Ruiz, que incluye además, el Sitio de Interés Científico de Barranco Ruiz. Estos espacios constituyen una misma unidad geográfica y paisajística, situados al oeste del Valle de la Orotava. Se trata de un paisaje abrupto de gran belleza, perfilado por grandes escarpes.

Su interior atesora una alta biodiversidad de especies endémicas, que le confieren un destacado interés científico. La vegetación de las zonas bajas se caracteriza por la existencia de comunidades rupícolas en los acantilados, junto con cardonales-tabaibales. En la parte media aparece el fayal-brezal y restos de laurisilva. En la parte alta se localizan repoblaciones de pino canario y radiata, mientras que en el cauce del barranco, los sauces son los ejemplares arbóreos más representativos.

Dentro del espacio protegido se encuentra el acantilado de El Terrero, con escarpes que pueden llegar a alcanzar grandes alturas y constituyen unidades geomorfológicas representativas de destacados procesos geológicos. En medio de este paisaje abrupto destacan algunos reductos de bosques termófilos.

El Paisaje Protegido de Rambla de Castro, que abarca desde la playa de El Socorro hasta la de Los Roques, tiene en el agua a su elemento predominante, por la presencia de galerías, nacientes y elevadores. Posee además importantes formaciones de tabaibas y cardones y un abundante palmeral.

En el centro del Valle de la Orotava se sitúa el Monumento Natural de la Montaña de Los Frailes, cono volcánico de color negro o pardo-rojizo y base circular, que constituye un elemento paisajístico singular.

El Parque Natural de la Corona Forestal es una extensa masa verde en la que predominan los pinares, tanto naturales como repoblados. En esta formación, el pino canario es su especie más representativa. También hay muestras de matorral de alta montaña y fayal-brezal que albergan un gran número de invertebrados, en su mayoría endémicos y de gran valor científico.

Por último, el Parque Nacional del Teide es la mejor muestra de ecosistema volcánico de alta montaña de Europa y supone un espectacular paisaje de características únicas. En cuanto a su riqueza biológica, destaca una fauna invertebrada con más de 1.400 especies, casi la mitad de ellas exclusivas de las islas, y una flora con 194 especies inventariadas, de las que 31 son endemismos canarios y 32 son exclusivas de Tenerife.