Aves migratorias

Por su situación estratégica cercana a las costas de África, las Islas Canarias son lugar de invernada, refugio estival y zona de paso de muchas especies migratorias. Dos son las épocas elegidas para la llegada de estas aves: la otoñal, entre finales de agosto y noviembre, y la primaveral, entre febrero y abril o mayo.

Aunque la mayor parte de estas especies provienen del norte y centro de Europa, también se ha comprobado la presencia de ejemplares de Norteamérica y África, desviadas de sus rutas habituales por el efecto de las tormentas tropicales y los huracanes en el primer caso, y la calima en el segundo.

En Los Realejos, a falta de humedales, algunas de estas aves pueden ser observadas en la bajamar en zonas del Guindaste, Rambla de Castro, Los Roques y pequeños roquedos de La Grimona y El Terrero.

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Los estanques agrícolas también son atractivos para algunas de estas aves que los utilizan para descansar, alimentarse y como dormideros.

En el municipio, el principal enclave para la observación de aves migratorias y uno de los más importantes de Tenerife, es la balsa de La Cruz Santa. En ella se ha descrito la presencia de más de una treintena de especies, algunas de paso y otras accidentales, entre las que figuran algunas consideradas como “rarezas” por los ornitólogos.