Toscal – Playa del Socorro. Sendero del Agua

Detalles

DificultadFácil
Duración2:00 horas
CircularNo
Distancia5,70 km
Desnivel ac.495,00 mts
El conocido como Sendero del Agua, es fruto de una serie de trabajos de recuperación de viejos caminos utilizados por pescadores y vecinos del lugar para acceder a la costa, que poco a poco fue acondicionándose durante décadas, a iniciativa del Ayuntamiento de Los Realejos.

Así se pueden recorrer casi en su totalidad los límites del Paisaje Protegido de la Rambla de Castro con sus diferentes enclaves y además apreciar la belleza de la costa del municipio de Los Realejos, con sus playas, callaos, calas y piscinas naturales. Todo ello dentro de la protección del Paraje que fue declarado en 1987, y que adquiere la denominación actual en 1994, con una superficie de 45,9 hectáreas.

Este recorrido ofrece al visitante la oportunidad de interesarse por la riqueza natural de la zona, por su fauna y flora y por la necesidad de conservarla.

El sendero se adentra en uno de los rincones más bellos de la Isla, donde la naturaleza, la historia, el paisaje y las leyendas se funden en un trayecto salpicado de belleza con el rumor siempre presente del agua.

El famoso palmeral, la casona de Castro, el fortín de San Fernando y el elevador de aguas de Gordejuela son hitos imprescindibles del camino que hablan de la importancia natural, histórica, defensiva e industrial que ha tenido el lugar.

Mapa de la ruta

Apuntes de interés

Apuntes sobre flora y fauna

Si ponemos un poco de atención, a lo largo del recorrido entre la playa de Los Roques y el mirador de San Pedro, observaremos a las aves paseriformes más representativas de estas zonas costeras del norte insular. Entre otras especies y subespecies, veremos herrerillos y mosquiteros, currucas capirotadas y cabecinegras, mirlos, alpispas y los omnipresentes canarios. Varios de estos pequeños pájaros, especialmente los mosquiteros y las currucas cabecinegras, aprovechan la densa mancha de inciensos (Artemisia thuscula) de las inmediaciones de la casona para construir sus nidos.

En los contornos de la casona solariega de Rambla de Castro encontramos un notable palmeral de aparente origen antrópico. Está compuesto por palmeras canarias (Phoenix canariensis), cuyo a veces denso follaje aéreo que se forma debido al entrelazado de hojas y troncos, constituye un buen refugio para especies de la fauna alada del lugar, entre otras el búho chico y determinados murciélagos.

Desde el punto de vista geológico, e incluso dentro del campo de la paleontología, un recorrido por este sector de la costa norte de la isla abre las puertas a la detección de recursos tan relevantes como desconocidos. Con la ayuda de un guía especializado, descubriremos playas levantadas, restos de grandes deslizamientos gravitacionales, improntas de vegetales en costras tobáceas, moldes de árboles y arbustos del termófilo arrasados por antiguos frentes de lava.

Indicaciones de ruta

  • Partimos desde la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe y descendemos por la carretera general pasando por la Zona Comercial Abierta del Toscal-Longuera, donde encontraremos diferentes establecimientos comerciales.

    La Iglesia parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe es una construcción levantada por iniciativa del entonces párroco don Antonio María Hernández y apoyada por la vecindad del creciente núcleo del Toscal Longuera. Es un edifico de amplias proporciones, presidido por la imagen titular, obra del escultor Ezequiel de León y Domínguez, realizada en la década de los años ochenta del pasado siglo.

    El núcleo poblacional del Toscal Longuera, surge desde mediados del siglo XX, auspiciado por las grandes fincas de la zona, especialmente por la Hacienda de la Gorvorana. Numerosas viviendas de trabajadores y jornaleros se fueron levantando al borde del camino que transcurría hacia el Puerto de la Cruz, diferenciando dos zonas, La Longuera en la parte más alta del lugar y El Toscal, en la zona más baja. Su desarrollo urbanístico, con la proyección de las urbanizaciones Los Potreros y Los Bancales, configuran nuevos espacios para la vivienda de autoconstrucción y promociones privadas, consignando actualmente una de las zonas más pobladas del municipio de Los Realejos.

    Sobre el significado de los términos Longuera y Toscal, ambos se refieren a la descripción del terreno. Bajo la definición de Longuera se identifican los terrenos largos y estrechos, mientras Toscal es una tierra llamada de tosca.
  • Cruzamos la carretera general y nos desviamos a la izquierda por la calle Media Cuesta y al llegar al cruce con la calle El Cardón descendemos por ella hasta llegar al final de la vía en la intercesión con la calle El Cedro. Nuestro transitar por la Zona Comercial Abierta del Toscal-Longuera nos lleva hasta la capilla de la Cruz de El Toscal, referente religioso de la geografía urbana de la zona. El Santo Madero se encuentra dentro de esta sencilla construcción levantada por los vecinos décadas atrás, junto al borde del camino y como medida de protección espiritual para todos aquellos que lo transitaban.

    Esta Cruz se encuentra dentro del numeroso listado de maderos que se encuentran en Los Realejos, que tiene como referente dentro de su ciclo festivo anual las Cruces y Fuegos de Mayo, primera fiesta declarada de Interés Turístico de Canarias.

    Al final de la calle El Cardón, girando unos metros a la izquierda por la calle El Cedro, podremos visualizar desde lo alto la conocida como Caleta del Burgado o playa de Los Roques. También en esta zona hay un estanque con sus correspondientes infraestructuras para la gestión del agua, llamadas controladoras, todo ello al pie de un ejemplar de palmera canaria.
  • Conectamos con una vereda de tierra que nos lleva a un camino de cemento que transcurre entre un vallado de plataneras a la izquierda y un muro de hormigón a la derecha. Desde este punto se pueden apreciar los conos volcánicos de la Montaña de La Horca y de la Montaña de Los Frailes.

    Este tramo corresponde, según los vecinos del lugar, al camino llamado de Los Beltranes, que recorría parte de la zona baja del barrio y que se unía con el camino de El Burgado como luego veremos.

    Estas tierras, que en el pasado fueron plantadas de viñas, actualmente son explotadas con la platanera, con una de las siete variedades que se producen en las islas. Según el momento del año en que pasemos por esta zona podremos disfrutar de las diferentes fases de crecimiento, floración y producción.
  • A continuación llegamos a una pista de tierra y seguidamente a un tramo de camino empedrado con cierta pendiente y curvas, por donde bajamos entre bancales abandonados, muy cerca de la zona residencial de los apartamentos Acapulco y Maritim. En un corto recorrido se conserva este interesante camino de piedra, que sigue las características propias de un camino real, con ancho suficiente, y pavimento de piedra con sus listeros y márgenes. Sin poder aseverarlo podría tratarse de un fragmento del antiguo camino conocido como de El Burgado, que unía Los Realejos con el Puerto de la Cruz y transcurría por la Hacienda de La Gorvorana.

    Resultan interesantes también ciertos elementos que perduran junto a esta vía, como estanques, piletas y tanquillas, propias de un pasado agrícola generoso y productivo. En este entorno podemos apreciar huertas en bancales, hoy abandonadas, viejas construcciones de piedra vista y tejado de teja curva, junto a nuevas instalaciones hoteleras, equipamientos deportivos y de ocio.
  • Accedemos al camino de la Playa de Los Roques y doblamos por él a la izquierda. Veremos un cartel que previene de posibles desprendimientos en este tramo y a la derecha, dejamos el sendero que baja a la playa. Nos encontramos con un cruce de caminos, que a la derecha nos conduce hacia la zona residencial y hotelera, mientras que a la izquierda nos conduce hacia el sendero propuesto.

    En este tramo que iniciamos podemos apreciar con mayor belleza la Caleta del Burgado o Playa de Los Roques. Tenemos vistas hacia los roques de Roque Chico, Roque Grande y La Pata, que reciben sus nombres de manera popular sobre todo por su morfología y la propia imaginación colectiva. En el Roque Grande se concentraban buena parte de los cardones que existían en la zona, hoy casi desaparecidos, por diversas causas como la nitrificación del suelo y los excrementos de la cuantiosa población de palomas bravías. Conocemos interesantes testimonios gráficos, tanto grabados como fotografías, donde apreciamos embarcaciones en este idílico lugar, posiblemente un fondeadero cercano al puerto.

    Se pueden observar muchas de las especies vegetales presentes en la ruta, entre las que se pueden citar: palmera, drago, acebuche o sabina, todas ellas propias del piso de vegetación mesocanario o bosque termófilo. También otras como arbustos de porte alto: cardón, tabaiba, cornical, tasaigo, guaydil, orobal, hediondo, palo sangre, vinagrera, tajinaste blanco, verode o incienso, y otros de porte más bajo como la magarza, frankenia, cerraja, bejeque, matorrisco y flor de mayo.

    La playa de Los Roques es una playa de callaos y arena negra muy visitada por los vecinos de la zona. Es durante el mes de septiembre la mejor época para disfrutar de sus aguas, pues normalmente la encontraremos totalmente arenada. No obstante, siempre tendremos que advertir del peligro de las corrientes marinas que se encuentran en ella.

    En la ladera podemos observar una antigua canalización de agua que identificamos como el canal de las Aguas del Rey. Este canal recogía el agua que nacía en diferentes puntos del acantilado y era conducida hasta el Puerto de la Cruz para el consumo vecinal.
  • Siguiendo por el sendero, desechamos a la derecha el ramal del camino al Mirador de La Poyata y continuamos subiendo por el tramo empedrado sobre la Playa de Los Roques. En esta zona, también de antiguos bancales abandonados, nos encontramos con interesante vegetación, sobre todo cardones y tabaibas, sin olvidarnos de la fauna que habita en este espacio.

    Si nos acercamos hasta el mirador de La Poyata podremos disfrutar de las vistas sobre la playa y contemplar además, parte de la costa del norte de la isla, especialmente el cercano Puerto de la Cruz.
  • El recorrido nos conduce a las calles de la Urbanización La Romántica II, alcanzando a la derecha las calles Amapolas y Las Palmeras, la calle Las Rosas y por último la calle Los Geranios, donde nos desviamos a la derecha. Callejeamos entre las calles de esta urbanización, que se comienza a construir en los años setenta del pasado siglo, como expansión turística del municipio de Los Realejos y alternativa al turismo que llegaba hasta la ciudad turística del Puerto de la Cruz.

    Aunque no llegamos a pasar por ella, si debemos dar a conocer la cercanía de la sala de fiestas la Cueva Romántica, cerrada hace tiempo, pero muy conocida y visitada en sus años de funcionamiento. Se trata de un establecimiento que surge conjuntamente con la urbanización del lugar, aprovechando la existencia de una cueva en los acantilados que se adapta al espacio, para el divertimento de turistas que se trasladaban desde todos los puntos de la isla a disfrutar de los variados espectáculos que allí se realizaban.

    Los jardines y zonas de esparcimiento se han poblado de numerosas especies que se combinan con la flora autóctona. Así nos encontramos con palmeras washingtonias, araucarias, yucas, buganvillas y variedades de flores ornamentales.
  • Al llegar al cruce con la calle Los Geranios nos desviamos a la derecha y nos adentramos en la continuación del sendero sobre los Riscos de Méndez, flanqueados inicialmente por tarajales y por bandas de roca tosca. Retomamos el camino junto a las tierras conocidas de Méndez. Su nombre se debe al colonizador Juan Méndez que obtuvo diferentes extensiones de terreno en esta zona de la isla. Cultivadas hasta hace algunas décadas, en la actualidad se encuentran en abandono.

    En la costa permanece el topónimo del Callao de Méndez, junto con tantos nombres de piedras y lugares que los pescadores conocen bien, al transitar la zona durante todo el año para practicar la pesca deportiva, para lo que tienen que recorrer peligrosas veredas que conducen al callao y al mar. Veremos también algunos cardonales que se conservan en buen estado y otras especies de este ecosistema costero acostumbradas a vivir en los escarpados acantilados.
  • Podemos detenernos en varios giros del camino para contemplar la visión que de esos puntos tenemos de la costa, pudiendo apreciar desde la Isla Baja hasta los bajíos del Pris en Tacoronte.

    El serpenteante camino nos acerca, en determinadas zonas más salientes, a miradores para contemplar con mayor visión la belleza del paisaje que nos ofrece la costa norte de la isla de Tenerife, con una orografía llena de escarpes, acantilados y ramblas.
  • Antes de llegar al puente de madera del barranco de Gordejuela o de Palo Blanco, encontramos a la izquierda una salida opcional que conduce hacia la calle Buganvilla y hacia la urbanización Romántica I. Una vez cruzado el puente, comenzamos a subir una pequeña cuesta empedrada que conduce hasta al camino de La Merina y una pista de cemento que nos lleva hasta la Casa Rural La Gordejuela dejando a mano derecha el camino que iba al antiguo y semiderruído elevador de aguas de Gordejuela.

    Llegamos al borde del barranco de Gordejuela, donde podemos apreciar parte de la costa de la Rambla de Castro. Aquí, las ruinas del elevador de aguas son lo más llamativo para el visitante. La riqueza acuífera de la zona y su necesidad de recuperación para el uso agrícola fueron los alicientes que motivaron la construcción de esta infraestructura industrial. Sobre las ruinas del elevador, el visitante podrá apreciar la impresionante arquitectura del abandonado edificio. Su construcción se debe al ingeniero José Galván Balaguer, siendo sus promotores la Casa Hamilton. Las calderas fueron colocadas a 100 metros del edificio con una torre de 43 metros de altura, además de canalizaciones y motores de vapor que fueron los primeros de la isla de Tenerife. Las obras empezaron en noviembre de 1903 y terminaron en junio de 1907.
  • Dejando atrás la Casa Rural La Gordejuela, el camino de La Merina nos conduce hasta un cruce en el que tomamos a la derecha, adentrándonos en la Finca de Siete Fuentes para recorrer los acantilados de la costa de La Fajana.

    Si continuamos subiendo por el Camino de La Merina podemos llegar a Las Toscas de San Agustín y a la calle Puerto Franco.

    Por el camino vamos pasando por antiguas tierras de labor, algunas de ellas dentro de las tierras del ya citado Juan de Gordejuela y llamadas del Patronato, a raíz de la fundación que este personaje hizo para mantener los conventos que fundó en el municipio. Muchas de ellas se encuentran en la actualidad abandonadas, pero fueron explotadas en el pasado con cultivos de flores y plantas ornamentales.

    A nuestra izquierda, cuando comienza el descenso, podemos apreciar algunas cavidades con muros de piedra tosca que fueron en otro tiempo lugares de habitación temporal y depósito de cosechas y utensilios agrícolas de las tierras adyacentes.
  • Descendemos hasta el cauce del barranco de Godínez, pasando por un puente pequeño que nos permite situarnos sobre el mismo cauce. A partir de aquí nos adentramos en la Rambla de Castro. Godínez es sólo uno de los nombres que recibe el barranco a lo largo de su recorrido. Es fruto de diferentes afluentes que se van uniendo desde la cumbre hasta el mar, y así lo conocemos como de La Calera, La Lora, Godínez, La Fajana, del Agua y en el pasado se conoció también como de Agustín de León y Barranco Hondo del Señor San Sebastián. Podemos apreciar su profundidad y el caudal que baja en tiempos de lluvias por medio del desgaste del terreno pétreo del cauce.

    En este barranco, a principios de los años setenta del siglo XX, se sucedieron una serie de fenómenos paranormales que fueron divulgados por toda España por la prensa del momento. Desde una cueva del lugar se escuchaban sonidos extraños de los que nunca se llegó a determinar su origen, pues fueron varias las versiones vertidas sobre este hecho. Durante meses visitaron el lugar cientos de curiosos que acudieron hasta aquel paraje para comprobar los sucesos. Este fenómeno se definió como el Bicho de San Vicente.
  • Seguimos por el camino principal y a la derecha desechamos una bajada hacia la playa de La Fajana.

    El topónimo La Fajana, también localizado en otras zonas del municipio y en general de Canarias, hace referencia a terrenos llanos, al pie de laderas o escarpes, formados por sedimentos de las partes altas de dichas laderas.
  • Desde la izquierda llega la pista que viene del laurel de Indias de gran porte ubidado en la pista general y vamos a la derecha hacia el palmeral de la Rambla de Castro, ignorando un nuevo camino que surge a nuestra izquierda.

    Continuamos por el sendero principal y nos situamos sobre el fortín de San Fernando. En este saliente de tierra podemos contemplar, por un lado la playa de Castro y por otro la de La Fajana, con las ruinas del elevador de aguas de Gordejuela al fondo.
  • En este punto podemos bajar hasta el mirador del fortín de San Fernando. Este fortín es una de las tres baterías que tuvo la costa del antiguo municipio del Realejo Bajo. Su construcción en 1808 se produjo para proteger a la población ante los ataques piráticos, contando con cinco cañones de los que aún subsisten tres.

    En esta zona andamos entre tabaibas, guaydiles, orobales, algunas sabinas y acebuches de repoblación.
  • Retomando el camino, dejamos a nuestra derecha tres desvíos que nos llevan hasta la entrada que conduce al Fortín y hacia el antiguo paseo donde se encuentra el drago de la Rambla de Castro y el palmeral.

    Podemos apreciar la riqueza natural del paraje, especialmente en esta zona donde se concentra el mayor número de palmeras, la mayor parte de ellas centenarias. En cuanto al ejemplar de drago (Dracaena draco), podría tratarse de un ejemplar de unos 150 años de edad, si atendemos a su ramificación y al aspecto de su tronco. Posiblemente sea uno de los pocos supervivientes de los que debieron existir en el lugar, pues nos encontramos en medio del piso de vegetación proclive para su reproducción, siendo uno de los ejemplares más cercanos al nivel del mar que tiene Los Realejos.
  • Siguiendo el camino principal, dejamos a la derecha el sendero que baja hasta la playa de Castro y lleva también al Fortín, y unos metros más adelante, a la izquierda, nos encontramos con uno de los enlaces que conduce hasta el naciente de Madre del Agua.

    Varios viajeros pasaron temporadas en la Casa de los Castro gracias a la generosidad de la familia Bethencourt y Castro, heredera del antiguo mayorazgo. Entre ellos conocemos las descripciones del espacio natural ofrecidas por Sabino Berthelot o Jean Mascart.

    Sabino Berthelot, entre 1820 y 1830 dijo lo siguiente: “Al cabo de poco trecho se llega a la Rambla de Castro donde uno se encuentra con un paisaje distinto. La obra hecha por la mano del hombre ha secundado a la naturaleza para convertir este hermoso rincón en un agradable lugar de residencia. Después, si se dejan a la derecha esos bosquecillos y el sugestivo laberinto que forman, el escenario vuelve a cambiar, delante sólo hay una playa pedregosa; a su espalda un murallón de basalto que se precipita sobre ella como si quisiera sepultarla bajo su poderosa masa”.

    Jean Mascart en 1910 hizo el siguiente apunte: “Pronto llegamos a la Rambla de Castro, el más conocido de estos barrancos y uno de los más profundos. Nunca le falta agua y la vegetación es espléndida. Forma un corredor entre murallas tapizadas de helechos y musgos, con hilillos de agua límpida, terrazas y bancales que se suceden y pequeños puentes rústicos para cruzar. Es un desfiladero en el edén. Junto a troncos atravesados, pululan flores, mariposas e insectos entre el balbuceo de las cascadas. Más abajo, destacan los cultivos de plataneras. La luz es exquisita y suave, tamizada, entre el ardiente sol y el océano que retumba con violencia a nuestros pies. Otra vez hemos de separarnos de este espectáculo inolvidable. Ahora la naturaleza se muestra más risueña que nunca”.
  • Seguimos por la senda principal del paraje hasta llegar a la Hacienda de Castro, una interesante construcción a nivel arquitectónico, de diferentes fases edificatorias, que fueron realizadas en varios siglos. Surge a raíz de las tierras que obtiene Hernando de Castro, El Viejo, una vez finalizada la conquista de la isla. Años más tarde se funda el mayorazgo y comienza la sucesiva línea hereditaria, siendo poseedores de ellas los hermanos José y Agustín Bethencourt y Castro, quienes la explotan durante el siglo XIX.

    La casa, de patio central, tiene en alguno de sus costados hasta tres pisos de altura, configurando una edificación de gran porte y prestancia. En el conjunto de la casa podemos destacar la portada principal almenada, los lavaderos, asientos, canapés y algunas piedras de lagar pertenecientes a los antiguos lagares hoy desaparecidos.
  • Desde la Casa ascendemos por la pista empedrada y a la derecha, abandonando el camino principal, tomamos una senda que nos adentra en un tramo de palmeras.

    Si continuamos por la pista empedrada nos encontraremos, a la izquierda, con la entrada de la Madre del Agua, naciente que todavía aporta cantidad del líquido elemento que se deposita en un estanque para su aprovechamiento. En el barranco donde se localizan las cuevas de donde emana el agua, podremos contemplar varios ejemplares de sauces y otras especies de vegetación propicias de zonas húmedas.

    Algo más adelante, siguiendo el trazado del camino empedrado, se encuentra un ejemplar de gran porte de laurel de Indias, posiblemente plantado durante el siglo XIX, momento el que el paraje fue ajardinado creando paseos y zonas de descanso, y se introdujeron árboles y plantas de otras regiones del mundo. Muy cerca de este lugar se encontraba una cavidad, hoy tapiada, que se relaciona con una cueva de habitación aborigen.

    En cuanto a la fauna del paraje, a lo largo del recorrido y especialmente en esta zona, nos encontramos con aves, como mosquiteros, currucas capirotadas y cabecinegras, mirlos, alpispas, canarios y herrerillos, sin olvidarnos de las aves nocturnas como los búhos.
  • Después de pasar por una pequeña pasarela de madera, llegamos al antiguo camino de El Mayorazgo y ascendemos a la izquierda.

    A la derecha podemos llegar hasta las piscinas naturales de El Guindaste. El camino de El Mayorazgo, en dirección a El Guindaste, transcurre entre huertas y sencillas construcciones, hasta llegar al embarcadero del Ingenio y la punta del Guindaste. En este lugar se embarcaba la producción de los ingenios azucareros del Adelantamiento y de Castro, así como la producción de sus terrenos. Con el nombre de guindaste se identificaba un armazón de tres palos con un cabo donde se realizaban las labores de carga y descarga de los barcos.

    En esta zona existía otro fortín con cañones para la defensa del litoral. En la actualidad es muy transitado por bañistas, pescadores y amantes del buceo, ya que desde aquí se parte hacia la Baja del Realejo, lugar de gran encanto submarino.
  • Dejando atrás la bajada en dirección a El Guindaste y tras un trecho de ascenso, conectamos a la derecha con un tramo llano de camino empedrado y seguimos por él, dejando atrás la continuación de la subida que nos lleva hasta la ermita de San Pedro y el mirador del mismo nombre.

    Transitamos el antiguo camino real de la costa, vía de comunicación que unía todos los pueblos del norte de Tenerife. Conserva su empedrado, en siglos atrás renovado por imposiciones del Cabildo de la Isla. Uno de los tramos mejor conservados es éste de Los Realejos.

    La fundación de la ermita de San Pedro debió realizarse en los primeros años del siglo XVII. Anteriormente existió otra del mismo titular en las tierras del barranco de Ruiz, desaparecida por causa de un aluvión. La fábrica se debe al poseedor del mayorazgo Pedro de Castro Navarro, quien construye la ermita frente a la Cruz de Castro, tal y como se cita en la documentación. La imagen titular, vinculada con talleres andaluces, posee los atributos propios de su iconografía como apóstol. Destacamos la celebración festiva de cada 29 de junio, conmemoración litúrgica del santo, donde se realiza en el exterior de la ermita un arco de frutas y verduras muy vistoso.
  • Salimos del camino empedrado a una carretera y transitamos hacia la izquierda, dejando a la derecha la carretera que baja hacia la hacienda de Las Chozas, la Punta del Guindaste y la urbanización de las Ramblas del Mar. La hacienda de Las Chozas se nos presenta como una interesante construcción de amplia galería de madera y teja abierta hacia el antiguo camino de El Guindaste, actual carretera de las Ramblas del Mar. Se conoce que perteneció al mayorazgo fundado por Luis Benítez del Hoyo en 1598. Contaba en ese tiempo con casas, bodega y tanque de agua. Su extensión iba desde las tierras del adelantamiento a los riscos de la mar.

    La conocida como Punta del Guindaste fue vendida, a mediados del siglo XX, para su urbanización en la zona residencial Ramblas del Mar. Desde entonces, se convierte en uno de los lugares más codiciados del norte de Tenerife. De sencillas construcciones de dos plantas, se dispone sobre las piscinas naturales del Guindaste, en privilegiada ubicación por su clima.
  •  En el siguiente cruce continuamos, siguiendo la carretera hacia la derecha, pasando entre la hacienda de las Cuatro Ventanas a la izquierda y la desviación que conduce a la hacienda de La Rambla a la derecha, entre plantíos de plataneras.

    La casa de Las Cuatro Ventanas perteneció a las familias Vergara y del Hoyo, para posteriormente pasar a los marqueses de Celada. Una amplia arquitectura de dos cuerpos abre sus ventanas hacia el norte, distribuyéndose en el costado sur diferentes dependencias anexas. En la actualidad su uso es de alojamiento turístico.

    La hacienda conocida como La Rambla está compuesta de un sencillo conjunto de construcciones destinadas a vivienda de los propietarios y medianeros. En el pasado contó con lagar y bodega, alpendre y amplio patio. El cultivo del plátano condicionó los diferentes usos de la tierra, así como de la arquitectura de sus infraestructuras. En esta zona se levanta un interesante ejemplar de drago, el Drago de la Rambla del Mar, con esbelta copa sobre un mar de plataneras.
  • Muy cerca nos encontramos con el antiguo camino de Los Morales a la izquierda, que viene desde Tigaiga, para dejarnos paso a la hacienda del Vizconde de Buen Paso.

    Limítrofe con el antiguo camino de Los Morales, del que sólo se conserva el topónimo, ya que no quedan ejemplares de moral por la zona, se erige la hacienda que perteneció al vizconde de Buen Paso y marqués de San Andrés. Contó con viviendas para los medianeros, jardín, canapé y la casa principal, con planta en forma de U y en cuyo interior se encuentra el patio dividido por un muro tras la partición efectuada en 1863.
  •  Continuamos por el margen de la carretera de la playa de El Socorro, entre huertas de plataneras, pasando a nuestra izquierda por las fincas de Babón y El Socorro, donde se encuentra la casa principal y la ermita de Nuestra Señora de El Socorro.

    El cultivo de platanera en este lugar está presente desde el siglo XIX, gracias a las grandes casas comerciales que comenzaron a exportar hacia los mercados europeos, especialmente hacia Inglaterra. A pesar del paso del tiempo y el abandono de ciertas fincas productivas, las tierras de la Rambla, con sus diferentes fincas y propiedades, siguen siendo un referente en el cultivo del plátano en la isla de Tenerife.

    En la zona de Babón se levanta la hacienda de El Socorro, que debe su nombre a la ermita levantada a Nuestra Señora de El Socorro en fecha cercana a 1617. En su interior, la imagen titular de talla completa, preside un interesante retablo donde aparecen los retratos de la familia fundadora.
  •  Llegamos a la playa de El Socorro, de arena negra y muy concurrida por la pureza de sus aguas y las prácticas deportivas del surf y el bodyboard. Este punto final de la ruta permite al senderista refrescarse en las limpias aguas de la playa, descansar, tomar algo en el Kiosco de Doña Carmen o comer en el Restaurante ubicado al comienzo de la avenida.

    La playa de El Socorro recibe su nombre de la hacienda y ermita que se encuentran en su parte superior. Esta zona era un suculento reducto para los vecinos hasta la apertura de la pista y posterior carretera en la segunda mitad del siglo XX, que es cuando comienza su popularidad. Años después, el deporte del surf la señala como una de las zonas más importantes de las islas para su práctica.

    Es bandera azul de Europa desde hace años, dada la calidad de sus aguas, la limpieza del espacio y los servicios que ofrece.

    La zona presenta vegetación principalmente arbustiva, típica de costa y de piso basal, entre la que destacan las siguientes especies: tarajal, lechuga de mar, frankenia, magarzas, siemprevivas, vinagreras y cerrajas.

Ficha técnicaTransportesRecomendaciones

Detalles

DificultadFácil
Duración2:00 horas
CircularNo
Distancia5,70 km
Subiendo3,02 km (53%)
Bajando2,67 km (47%)
Alt. Max.170,77 mts
Alt. Min.22,73 mts
Desnivel148,04 mts
Desnivel acumulado495,00 mts
BUS (http://www.titsa.com):
  • Toscal  (Código 4165): Líneas 381, 354, 353
  • Hotel Maritim (Código 4931): Línea 381
  • Mirador de San Pedro  (Código 4330): Líneas 363, 108, 546
  • El Socorro junto a TF5 (Código 4331): Líneas 107, 108, 363, 325
  • Playa del Socorro (Código 5067): Línea 546. Solo funciona en Verano
TAXI:
  • Servitaxi Realejos: 922 346 045
  • Radio Taxi: 922 346 096
SEA PREVISOR: Cuando organice su excursión no olvide llevar su teléfono móvil con la batería cargada, protector solar, sombrero, ropa y calzado adecuado, así como suficiente agua y comida.
CAMINE ACOMPAÑADO: Consulte previamente las condiciones meteorológicas para asegurarse de que son adecuadas. Informe previamente a sus familiares y amigos de la ruta que va a realizar y transite siempre por caminos señalizados.
EVITE RUIDOS: En silencio podrá descubrir la vida que se abre a su paso.
NO DEJE BASURA: Llévese toda la basura que genere, incluyendo la orgánica y tenga especial cuidado con las colillas. De esta forma contribuirá a mantener la belleza del paisaje y evitará la proliferación de roedores.
RESPETE EL ENTORNO: No recolecte flora, fauna ni objetos del medio, ya que podría contribuir a la pérdida de recursos insustituibles. Respete el modo de vida, intimidad y propiedades de los habitantes del lugar.
SEA PRUDENTE: Transitar por el medio natural conlleva riesgos. Usted camina bajo su responsabilidad.
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Así mismo, se informa a los usuarios de esta web que el senderismo se ha de practicar con los medios y materiales adecuados y que se han de extremar todas las precauciones en la práctica de la actividad.

El Excmo. Ayuntamiento de Los Realejos publica esta web al objeto de facilitar información de los senderos y caminos existentes en el municipio, sin que su publicación suponga la asunción de ningún tipo de responsabilidad por el uso indebido o negligente que se haga de la misma.