Hacienda de Castro

La hacienda de Castro o del “Mayorazgo”, es la principal y la más antigua de las haciendas de la costa. Ofrece rincones de sugerente belleza, donde el sonido del mar se ve a menudo silenciado por el canto de los pájaros.

Levantada por Hernando de Castro a comienzos del siglo XVI. El actual edificio pertenece a los siglos XVII y XVIII, con aportaciones posteriores. Estuvo rodeada por una amplia zona ajardinada que caía sobre el frondoso barranco frente a la playa de Castro o de “El Camello”. Esta hacienda es un punto de referencia importante en el paso del Sendero del Agua, uno de los senderos más transitados del municipio.

Sus jardines fueron visitados y admirados por numerosos visitantes y científicos de los siglos XVIII y XIX. Fue para Sabino Berthelott, que la visitó en 1825, “los jardines de Armida sin necesidad de la mano del hombre”. Para Jules Leclercq, que tuvo la oportunidad de conocerla a finales del Siglo XIX, “las palmeras de la Rambla de Castro le hicieron soñar con encontrarse en la célebre Alameda de Río de Janeiro, y sus grutas le trajeron recuerdos clásicos de la isla de Calypso”. Jean Mascart, astrónomo del Observatorio de París, que visitó la isla en 1909, la describió como “el Edén que se extiende hasta las olas del mar”. José de Viera y Clavijo, ilustre polígrafo nacido en Los Realejos, dijo de ella en 1773, en su Historia de las Islas Canarias, que era “una hacienda deliciosa de terreno amenísimo”. Según Benigno Carballo Wangüemert, “no hay entre la Orotava e Icod un rincón más admirable y más hermoso que éste. Los viajeros que pasan por allí, forzosamente han de detenerse a contemplarlo desde un balcón natural que forma la misma carretera. Sin embargo, desde esta altura, no es posible imaginar que abajo exista un verdadero paraíso terrenal”.