Araucaria de la Calle El Sol

Auraucaria Bidwillii (Bunya-bunya). Pertenece a la familia Araucariaceae

La bunya-bunya es originaria de Queensland (Australia), concretamente de los bosques del sudeste de Queensland; es un árbol físicamente impresionante y de mucha importancia cultural. Pese a su nombre, no está relacionado con los pinos. Es un árbol muy antiguo, de apariencia primitiva. Ha sido alimento de los aborígenes durante milenios, que en realidad lo llaman “bon-vi”. Cuando se cosechaban las piñas, los aborígenes solían viajar grandes distancias para reunirse y utilizarlas en ceremonias rituales, caza y todo tipo de fiestas, teniendo cada tribu su propio conjunto de árboles. Estriaban los troncos para poder treparlos. Las piñas se rompían contra el suelo; entonces, los frutos jóvenes se comían crudos y los maduros se tostaban. Las cáscaras externas se abrían en el fuego, y las semillas se machacaban con la comida, que se asaba en forma de un pastel y podía durar varis semanas. El árbol bunya también es apreciado por su madera. Ningún otro árbol de su género produce piñas más grandes.
El árbol es un tipo de conífera. Es alto y amplio, a veces hasta 40 metros de altura, con una copa abovedada y redonda, con verticilos de ramas que ofrecen una silueta característica.

El tronco puede ser de 1 a 1,2 metros de ancho. Al crecer, pierde algunas de sus ramas más bajas, dejando un tronco libre.

Tienen dos tipos de hojas perennes.

Forman flores verticales en forma de candelilla que cambian de verde claro al marrón o amarillo cuando los estambres empiezan a despedir mucho Polen. Polinización por el viento.

Producen piñas muy grandes en ramas altas, lejos del suelo. Estas piñas son de color verde brillantes. Pueden medir 30 centímetros de longitud y 25 centímetros de ancho, y pesar de 5 a 8 kilos. Son muy escamosas.

Las piñas tardan de 2 a 3 años en madurar y caer del árbol. Se pueden consumir frescas cuando son jóvenes, aunque a menudo se cuecen durante 30 minutos o se tuestan con mantequilla y sal y se comen como las castañas. Se utilizan en diversos platos con otros frutos secos, como sopas, pastelitos, verduras, en postres, galletas, pastas o cereales. Se pueden moler e incorporar en pasteles o panes, entre otras opciones.